La Torre de los Gurumú

31 diciembre 2008

Autor: Salvador García.

El pequeño planeta Gassú era inquieto y arenoso, y violentas tormentas de arena removían su superficie.

En el pequeño planeta Gassú vivía la raza de los Gurumú. Vivían en el centro exacto de una pequeña isla, a la que consideraban su hogar y su propiedad. El jefe de los Gurumú era un ser terco que tenía un deseo desde que era joven: quería ver al completo de sus tierras de un solo vistazo, para poder de este modo felicitarse por su poder y su fortuna. Quería poder ver cual poderoso era. Pero la isla donde vivían los Gurumú era plana y en esa isla no había más que dunas. No había ni bosques ni montañas donde subir. El rey de los Gurumú era por tanto infeliz.

Por eso mandó a sus siervos que fueran por toda la isla recogiendo todas las piedras con la que formar una torre que se perdiera en las alturas, y desde allí controlar sus tierras y como cuidaban de sus cultivos los campesinos. Pero en la isla de los Gurumú era muy yerma y miserable, y entre las arenas había muy pocas piedras adecuadas. Cada vez fue mandando más hombres, que quitaba de cultivar la tierra y de recoger el Fruizá del mar. Y el número de piedras que colocó en la torre aumento ya rápidamente, pero no tanto como el hambre y el descontento entre la población. Y fueron tantas las piedras que puso en aquella construcción que la isla de los Gurumú se agotó, y hubo de arruinarse el propio rey comprando a altos precios vulgares piedras de otras islas.

Pero al fin un día, después de muchos ciclos, la torre se finalizó. El rey de vanaglorió de su altura y su constancia, y de que al fin podría cumplir su sueño. Subió a la torre, que se perdía en la inmensidad de los cielos, y pudo por fin ver al completo todas sus tierras. Junto a sus nobles ascendió por los tallados escalones mucho tiempo, pues alto era el monumento y largo había sido el trabajo. Allí, bajo los soles gemelos, rió dando palmas y se felicitó de cual poderoso era y cual alto era su ingenio. Y sus nobles sonreian y aplaudian, pues se decían que un rey contento y su fortuna.

Un crujido dio por finalizada su alegría y la de sus nobles, pues la torre se vino abajo. Ese día no solo murieron el Rey de los Gurugu y sus notables, sino que también muchos miembros de los gurumú perecieron bajo esa lluvia de rocas. Hubo tristeza y quedó el hambre, y nadie lloró al presuntuoso Rey ni a los muertos pues a partir de entonces grande fue la penuria. Y es que fue dicho desde entonces:

El pequeño planeta Gassú era inquieto y arenoso, y violentas tormentas de arena removían su superficie.


El Pájaro Negro

31 diciembre 2008

Autor: Salvador García.

-Alfa Lima 152 a Lider Gris, conteste.

-Líder Gris, hable Alfa Lima 152.

-Todo claro aquí arriba. Parece que los chicos de abajo no tienen ganas de hacernos entretenida la tarde.

-Siga atento, Alfa Lima 152. Hemos recibido informes de que hay radares de Charly activos en esa zona.

Lo que faltaba. No es que le disgustase volar, pero Jack “Snow” Jarre, capitán de corbeta de la marina de los Estados Unidos, no quería que aquella soleada tarde se estropeara por culpa de un SAM vietnamita. Era aquella una salida que parecía más típica de una salida de adiestramiento que de una misión de combate “wild weasel”, cazador de radares antiaéreos, sobre suelo hostil. Ya Había presentido al salir del portaeronaves, hacía ya cuarenta y cinco largos minutos de vuelo, que aquello sería otro monótono vuelo sobre un suelo cien veces bombardeado. Lo había presentido en la forma de moverse la tripulación cuando preparaban su pájaro en la cubierta del Roosebelt. Se presentía incluso en la forma de dar las ordenes desde el portaeronaves , en un tono tan cansino que casi parecía de una vieja melodía de los años cincuenta, de esas que tanto le gustaban cuando era niño.

Su operador de armas seguía en silencio, aunque eso era habitual. Durante una misión Marty solía permanecer junto a él en el más absoluto de los silencios, y solo hablaba en el caso de máxima necesidad. En aquel pájaro él era la voz cantante, o eso es lo que parecía decirle su copiloto.

Repasó los sistemas, una vez más. Le asombraba cada vez más la cantidad de botones, clavijas y señales que poseía el intruder, y todas tenían un cometido más o menos claro. Una nueva mirada al radar, y otra vez lo vio vacío, inmenso. Marty seguía en silencio. Ni señales de iluminación de radar ni, afortunadamente, de cazas. Casi deseaba volver a escuchar la voz del Roosebelt, para despertarle de aquel sopor en el que se iba sumergiendo. Solo el ronroneo de los motores, allí atrás, rompía el silencio. Combustible bien, motores a media y demás parafernalia que debía repetir cada quince minutos. Casi echaba de menos su primera misión de combate, cuando acabó con tres radares vietnamitas esquivando una docena de SAM. Buenos tiempos aquellos que volar era algo excitante y casi divertido. Desde entonces solo había visto algún SAM perdido y algún que otro MIG en su radar, pero lejos, muy lejos. Ya hacía mucho tiempo, casi dos semanas, que no detectaba nada, aunque tampoco lo deseaba. Era la gran paradoja sobre los cielos de Vietnam.

-Jack, ¿Qué es aquello?

La conocida voz de su operador lo despejó de sus pensamientos. Su mirada fue inmediatamente al radar, pero este permanecía en silencio.

-Allí, a la una. No deja ni rastro infrarrojo y el radar está vacío.

-Marty, comprueba que no haya nada roto. Si está allí, nosotros deberíamos verlo.

Sus ojos miraban ahora a aquello que volaba desde el horizonte. No era más que un punto negro en la selva, pero el radar debería mostrar algo.

-Marty, voy ha acercarme. Intenta comprobar si somos nosotros los que estamos mal.

-Es muy raro. No parece un avión.

El piloto metió la gases y el pesado intruder, un avión desarmado dedicado al bombardeo, saltó en el aire en pos del extraño aparato. A medida que el caza se acercaba las formas del aparato misterioso se iban clarificando. De un color negro, casi niquelado y extrañas formas poliédricas, tenía la forma más de una mosca que de cualquier caza que hubieran visto los dos hombres jamas.

-¿Que es eso, Jack? ¿Una cosa así nunca podría volar?

Ahora las alas de ambos aparatos casi se rozaban. Volando paralelo uno al otro pudo el Capitán Jarre observar la extraña superficie, los extraños ángulos y algo que le llenó de asombro. Las escarapelas americanas a cada lado del fuselaje aplastado y anguloso.

– Alfa Lima 152 a aparato misterioso. Identifíquese.

Silencio. Fue girando el dial, probando las más generales emisoras de comunicación, incluidas las de emergencia, pero aquel raro pájaro parecía permanecer en el más absoluto de los silencios de radio.

-Lider Gris, aquí Maltean Falcon. Decid a esos de la fuerza Aérea que cuando quieran probar prototipos deben avisarnos.

-Alfa Lima 152, explíquese.

-En estos momentos vuelo paralelo a un aparato, el bicho más raro que he visto nunca. Si no lo estuviera viendo no creo que creería que algo así pueda volar. Más parece una barca al revés que un avión.

– No tenemos constancia de pruebas de la Fuerza Aérea. ¿Está seguro que es nuestro?

– Por supuesto, a menos que los rojos…Dios mío, no lleva piloto. Este bicho vuela a control remoto.

– ¿Puede tratarse de una bomba, Maltean Falcon?

– Negativo, es un avión. Pero más parece un OVNI. Vuela en un rumbo 5-5-3

– Bien, no pierda el rumbo. Mandaremos a alguien tras….

– Líder gris, líder gris. Conteste.

Un extraño sonido de estática había interferido las comunicaciones. Jack Jarre miró con preocupación el extraño aparato, identificándolo con la fuente de las interferencias. Su mirada pasó de la vacía cabina, que parecía guiar al aparato a ninguna parte, y el horizonte. El día era claro, y la visibilidad, casi infinita. Solo que en el cielo había otra cosa que no era normal. Apenas pudo balbucear.

-Marty, mira a ver que es eso. Que es…

En efecto, de la nada, y a pocos cientos de metros frente a su aparato un extraño arco de luz, de una tonalidad verde turquesa, parecía cortar el camino de la extraña formación. Parecía como si un pequeño y luminoso arco iris verde hubiera salido de la nada para situarse en la trayectoria de los dos aviones. El aparato negro se dirigía directamente hacia él con el intruder aún en paralelo. La primera intención de Jack fue el girar. Tenía el tiempo justo para alejarse picando de esa extraña fuente de luz. Pero era inútil. Decenas de luces comenzaron a centellear, llenando la cabina de una estrambótica mezcla de colores rojos y amarillos. Marty, a su lado, se afanaba en hacer comprobaciones. Al parecer había caído el sistema hidráulico y el eléctrico. Mientras atravesaban la luz junto al pájaro negro, Jack ya apenas podía hacer nada por controlar la nave. Esta cabeceaba y botaba, pero dirigiéndose directamente hacia la fuente de luz. Jamás había sufrido un fallo así. Era como si un rallo hubiera acertado en el fuselaje. Era como si el fin del mundo se hubiera cernido sobre él y su aparato. E, inmediatamente, perdió el conocimiento.

* * *

Le parecía que había sido solo un segundo. Había sentido como el mundo caía sobre él y de pronto se había sentido de nuevo libre y normal. Marty se desperezaba a su lado mientras a su alrededor la selva de Vietnam volvía a extenderse con todo su verdor. El extraño aparato y la extraña luz habían desaparecido. También el tablero de instrumentos parecía estar normal, y los indicadores de altitud y velocidad, incluso el rumbo, volvían a adquirir antiguas lecturas.

Tardó, sin embargo, poco en darse cuenta. Fue en la primera comprobación cuando lo notó, pero lo deshechó como un efecto tardío de su desvanecimiento. Pero era demasiado evidente. Él sol no estaba donde debía estar. Si eran más de las cinco de la tarde: ¿Por qué estaba amaneciendo?. En efecto, el sol parecía apenas ascender en el cielo oriental, mostrando aún una rica gama de colores turquesa. No tuvo Jack tiempo de comentarselo a Marty, que posiblemente ya se habría dado cuenta. Tres rápidas señales comenzaron a cruzar su radar, en dirección directamente a él. Podía tratarse de la ayuda prometida por Líder Gris.

– Aquí Alfa Lima 152. ¿Sabéis que ha pasado?.

No recibió, sin embargo, los habituales saludos de los pilotos de phamton. El saludo, también en inglés, eran más forzados y de acento oriental.

– Aparato desconocido. Aquí defensa aérea vietnamita. Está usted sobrevolando espacio reservado. Identifiquese y siga a nuestros aparatos.

Lo estaban iluminunda con misiles y Jack se dejó ir. Eran los aparatos más raros que había visto nunca, y estaba seguro que no podían pertenecer al país subdesarrollado al que combatían. Mientras reconocía las conocidas marcas de vietnam del norte sobre el lomo de los extraños aparatos vietnamitas, Jack se lamentó de volar en un aparato desarmado. Pero contra esos ´pajaros, sabía que nisiquiera los phantom tendrían muchas oportunidades.

El Coronel Summer descansaba frente a un atestado escritorio. Había sido duro el trabajo de preparación de la misión más secreta y trascendente de su carrera. Ahora, para la ejecución, ya no se le necesitaba. Aprovechaba los cortos minutos de paz para cuando volviera a trabajar, a enfrentarse con el aluvión de información tras el vuelo, para dormitar un poco. Oyó un repiqueteo en la puerta, e inmediatamente entró un joven oficial cargado de carpetas. El Alférez Gómes había sido elegido como ayudante del coronel por su inteligencia y destreza, así como por ser su sobrino. A pesar de ello, hablaba y tenía el tacto de hablar a su tío con el debido respeto.

-Señor, me comunican desde Control Misión que el Stealt ha cruzado la zona de maniobra y vuelve a estar en contacto. Pronto aterrizará.

-Gracias, Tommy. Me temo que el verdadero trabajo comienza ahora. Prepárate para el aluvión de información que tendremos entre manos dentro de menos de una hora.

Dijo esto mirando la pila de papeles desordenados que ya portaba su sobrino. Era una doble misión. Por un lado, y la parte para la que él era el supervisor, era la comprobación del nuevo sistema de detección de Vietnam. Para ello usaban un ya anticuado borbardero de finales del siglo XX. Sabían que Vietnam había recibido nuevos radares rusos y novísimos cazas Sukhoy. La otra parte de la misión era algo tan secreto que, en teoría, el no debía tener siquiera idea de su existencia. Sospechaba que su parte de la misión no era más que una tapadera para algo muy gordo, pero que no le incumbía. Solo sabía que una legión de científicos había tomado la base, dedicada a al capitán de corbeta John Patrick Jarre (extraviado durante la ya casi olvidada guerra de Vietnam), y que apenas le dejaban trabajar.

-¿Hemos recibido noticias de que los Vietnamitas han detectado al “pájaro”?

-Señor, aún no sabemos nada. Solo hemos recibido noticias de que han realizado una salida contra otro aparato que ya han interceptado. Por cierto, señor ¿No dejó la marina de usar el intruder hace casi doce años?


Mensaje de Dios

31 diciembre 2008

Autor: Salvador García.

El profesor Ludowski era el encargado, desde hacía ya veinticinco años, de “Llamada”, el proyecto de comunicación con entes exteriores. En realidad eso de “comunicación” no era del todo correcto, ya que solo había una constancia de existía vida inteligente allá afuera, y por un mensaje recibido hacía ya algunos años y de una manera casi milagrosamente casual. El profesor Ludowski se enorgullecía de haber sido el mismo el primero que la recibió, cuando aún era joven e impetuoso, y todavía soñaba con la casualidad.

Veinticinco años atrás Ludowski trabajaba en la universidad estatal de Alabama en un receptor de ondas de radio para radiaciones proveniente del espacio profundo. En aquel tiempo era un campo de estudio casi menor y despreciado por el resto de la comunidad científica. Orientada casi al azar, una mañana de agosto recibió lo que parecía al principio una pequeña interferencia. Tras ajustar los controles de sus aparatos, estos recibieron el impacto de una emisión de alta energía proveniente, sin duda, del espacio exterior. Los ordenadores encargados de procesar la información se habían vuelto locos y apenas pudieron desencriptar el mensaje, antes de fundirse. . No se trataba de una onda de radio, como él esperaba, sino de una onda lumínica. Se trataba de una radiación de tan alta frecuencia que por un instante todo el planeta se vió teñido de rojo. Aquella luz proveniente de algún lugar del cosmos había inundado el planeta siendo recibida por gran número de receptores, pero desafortunadamente solo el profesor Ludowsky tenía en ese momento equipos empeñados en la búsqueda de señales en el cosmos y pudo, casi por casualidad, recibir el mensaje que venía encriptado en su interior. Fue, por tanto, el único que recibió claramente la enigmática llamda, y solo él pudo dar completa fe de ello.

A partir de entonces el trabajo fue muy duro, y los resultados insospechados. Había, en efecto, un mensaje encriptado entre las ondas de radiación, y este fue difundido a la opinión pública y casi inmediatamente olvidado. A pesar de ser efectivamente parecido a unas profundas voces hablando en un extraño y deformado idioma, este parecía carecer completamente de sentido o un orden humano, y solo unos pocos se dedicaron a intentar sacar de aquella maraña de chirridos un mensaje coherente. La comunidad científica estubo deacuerdo en no detenerse en estudiar el significado del mensaje, ya que si provenía de entes extraterrestres posiblemente fuera imposible de equiparar a uno de los millones de idiomas terrestres que existen o han existido.

Pero la humanidad iba a sacar un provecho inesperado de tan trascendental suceso. Se abrió una nueva puerta de investigación, la del encriptamiento de mensajes usando los fotones de la luz. Además, con los resultados de espectroscopios, se pudo reproducir en poco tiempo un rayo de las propiedades del recibido. Pronto la comunidad científica aprovechó estos estudios para dar un nuevo avance a la humanidad, pero sobre todo con las comunicaciones con las colonias. En los siguientes veinte años se desarrolló de tal manera este medio que pronto el mundo se vio invadido por haces luminoso que cruzaban los cielos y el espacio , que transmitían mensajes y datos a velocidades increíbles desde la tierra a las colonias en la luna y las lunas de Júpiter. Eran tan rápidas las transmisiones que sorprendentemente se aseguraba que superaban la velocidad de la luz, y dio también un vuelco a la física conocida.

La otra incógnita fue el del origen de aquella transmisión, ya que la tierra fue bombardeada por la radiación apenas un microsegundo. Sabían sin duda alguna la dirección del haz, pero no el sentido. Lo que también sorprendió a los científicos fue el punto de origen del Haz. No parecía provenir de nuestra galaxia, sino de más allá. Parecía provenir de un lugar en la periferia del propio cosmos, más allá de estrellas y galaxias. Pronto fue tomado por el público como mensaje de Dios, y como una prueba de su existencia. Se crearon incluso religiones alrededor del mensaje y de su posible significado, llegando a derrumbar gobiernos y ha establecer repúblicas en las que el mensaje desconocido del cosmos era centro y sentido de la sociedad. Aquel mensaje, sin duda, había cambiado el mundo.

El profesor Ludowski dedicó los veinte siguientes años de su vida al estudio del fenómeno. Escuchó mil veces el mensaje cifrado, sin entrever siquiera su sentido. No sabía siquiera si era la tierra el destino del mensaje, o si se trataba de un mensaje perdido en el espacio. El no creía que pudiera tratarse de un mensaje de Dios, sin embargo, y veía incluso con humor las revueltas religiosas y las interpretaciones que se hacían del mensaje. Podía tratarse, creía él, desde una declaración de guerra entre superpotencias espaciales a otra civilización, que como la terraquea, buscase un sentido a su existencia, o simplemente de un anuncio publicitario. La comunidad científica, desbordada por los nuevos descubrimientos, se fue olvidando del mensaje, y pronto el único científico dedicado al estudio del Rayo fue el profesor Ludowski, pues el resto de la humanidad disfrutaba de los adelantos que la transmisión lumínica había traído. Pero Ludowski luchaba por encontrar el origen de la transmisión, y sobre todo, por realizar una contestación al mensaje.

Por ello se encerró en un gran laboratorio, donado por las Naciones con un grupo de científicos a su cargo, y se puso a construir con ayuda de los técnicos un megaproyector que mandase su mensaje hacia el Cosmos. Era una versión colosal y más potentes de los proyectores que existían ya por doquier, y por lo tanto una empresa de por sí casi de las mismas dimensiones. Gastó miles de millones en complacer su mayor obsesión: Responder al mensaje de alguna forma.

El Sentido donde mandar el mensaje no era ya para él un obstáculo. Sabiendo el origen, algún lugar de la periferia del cosmos, y la dirección, no veía problema en mandar el haz, ya que la últimas teorías habían demostrado que al ser el espacio curvo, si se mandaba el mensaje en una dirección llegará a su destino por el otro lado al cabo de millones de años. También aprovecharía las cualidades del rayo en su viaje a velocidades superiores a los de la luz, ya que se pensaba que a semejantes velocidades manipularía el espacio tiempo para hacer que un viaje de cientos de millones de años a la velocidad de la luz no fuera para un observador externo de más que de unos minutos efectivos. Este efecto no estaba siquiera iniciado a comprender por la comuniddad científica, pero para la transmisión era una gran ventaja añadida.

El día que se lanzó el rayo fueron invitadas tanto la prensa como las altas personalidades que regían el mundo. Una multitud inundó la llanura donde se colocó el proyector en los alrededores de Houston. Todos los asistentes se asombraban por la enorme mole que apuntaba hacia los cielos. La superestructura, de más de cincuenta metros, estaba montada sobre un resistente trípode que mantenían al cañón vertical apuntando a su cenit. Solo una vez cada cinco años la dirección del haz coincidía con la trayectoria de la tierra, y no podía haber retrasos. Potentes ordenadores calculaban la trayectoria del rayo con errores inferiores a los tres Amstroms. Todos pensaban que una vez lanzado el rayo, y sabiendo por el ya famoso profesor Ludowsky de la rapidez de la transmisión, la respuesta no tardaría en llegar. Se mandaría en esa ocasión un mensaje corto, “Saludos desde la Tierra”, en los cinco idiomas más hablados del planeta. Esto era más simbólico que otra cosa, pues se sabía que ningún ente exterior comprendería el mensaje, como ellos no entendieron el original. Pero era el gesto, el ponerse en comunicación, lo que importaba aquella mañana y lo estimulaba la imaginación de todos.

Ese fue el momento más feliz y el del máximo éxito del doctor Ludowski. Quinientas mil personas vieron desde aquella llanura como el haz se levantaba del enorme lanzador en el momento correcto y se perdía en los cielos. Una colosal columna de haz rojo tiñó el aire de escarlata durante apenas un segundo para desaparecer en la profundidad de los cielos. Y después la multitud se disolvió casi en silencio , esperando una respuesta, ya fuera de Dios o de marcianos.

Pero el mensaje no llegó. Esperaron en el laboratorio del doctor Ludowski durante cinco largos años, con sus transmisores apuntando hacia el cielo hasta que se le fueron retirados los fondos y la humanidad se resignó a esperar un mensaje que no llegaría. Fue el día en el que retiraban los últimos instrumentos de los laboratorios, tras terminar de retirarse los fondos al profesor, cuando Jocs Marshall, un joven astrónomo que trabajaba para el doctor Ludowski, fue a verle precipitadamente. Estaba pálido y nervioso, pero a mismo tiempo con la expresión feliz de haber realizado un gran descubrimiento. El profesor Ludowski, estaba, como era habitual, en su ahora despacho semivacío negándose a apartar su oreja del transmisor, como había venido haciendo durante los últimos años.

-Profesor, no espere el mensaje, pues ya no llegará ninguno más. Creo que he descubierto el origen del mensaje “extraterrestre”, así como su significado.

El profesor lo miró incrédulamente, acariciando su la calva producida por veinticinco años de soñar en vano. Aquel chico no era de su agrado por su petulancia y malas maneras. Era brillante, pero seguía entrando en su despacho sin llamar. Lo miró fijamente antes de contestar.

-Hijo, me gustaría que me explicase que habla.

-Antes que nada, profesor, deje que le recuerde lo que sabemos. Sabemos que la dirección en que se desplaza el rayo, y que avanza a velocidades tan grandes que podría llegar a su destino casi en el mismo instante de haber salido. Tal es su velocidad, y nos es tan desconocida la manipulación del espacio- tiempo, que no sabemos a ciencia cierta si no podría llegar a su destino aún antes de haber salido. Pues bien, nuestro mensaje ya ha llegado a su destino. En realidad no existe un mensaje original, y no estamos contestando a nada. Usted mismo dijo que el espacio era curvo, y si una señal entraba por un sitio, bien podía salir por otro. Me di cuenta esta mañana, escuchando el mensaje recibido hace veinticinco años. El rayo avanza tan deprisa que es más que instantáneo. Es tan rápido que ha llegado antes de haber salido y ha cruzado el espacio saliendo por el otro lado. Tan rápido que hemos recibimos el mensaje invertido, ha llegado antes el final que el principio.

Y en una grabadora sonando marcha atrás se escucharon unas palabras familiares pero deformadas por miles de millones de años de viaje a una velocidad superior a la de la luz. Un mensaje casi irreconocible que saludaba desde la tierra en cinco idiomas terrestres distintos.


La Pequeña Calculadora

31 diciembre 2008

Autor: Salvador García.

Los hermanos Henry y Michael Clark llevaban más de dos años trabajando en la universidad de Munich en un programa de intercambio entre las universidades de Hardward y la de la ciudad germana. Ambos eran jóvenes físicos atómicos, y ambos estaban interesados desde estudiantes en la investigación del espacio-tiempo. Los dos hermanos mellizos trabajaban ahora en lo que ellos creían que cambiaría el mundo. Nada más y nada menos que en una máquina del tiempo. Y estaban en Alemania porque allí ya hacía tiempo que trabajaban con una teoría que creían de su gusto.

Su trabajo se centraba en el estudio de cambios en las condiciones de gravedad y como afectaba ello en las condiciones del espacio-tiempo. Según recientes descubrimientos, pequeños cambios casi infinitesimales en las condiciones gravimétricas del planeta podían crear minúsculas grietas en el tiempo, que se podían aprovechar para mandar incluso objetos. El problema es que la grieta que se formaba en el presente comunicaba solo y exclusivamente con otra en un periodo distinto, pero que normalmente era el pasado. Ese era el problema. Primero no sabrían nunca si su experimento había tenido éxito. Otro problema era que era tan aleatorio el punto de destino que no llegaban a acertar con un periodo de tiempo que les satisficiera completamente.

Al principio comenzaron a enviar primero pequeños trozos de papel al primer punto que les comunicara la máquina, pero mandar papeles trescientos o cuatrocientos millones de años en el pasado comenzó a ser visto por todos los que trabajaban en el proyecto como una pérdida de tiempo y les aburrió el experimento. Además, las lecturas nunca eran demasiado claras en semejantes viajes. La máquina funcionaba, pero no sabían a que extremo. Solo esperaban que se abriera una grieta en un lugar del pasado cercano.

El laboratorio era en realidad una enorme nave industrial repleta de ordenadores y máquinas de alta tecnología. Con fondos de la comunidad Europea y las universidades de Hardward, Oxford y Munich, no se reparaba al parecer en gastos. Trabajaban codo con codo con ingenieros y científicos alemanes que parecían no dormir ni tres horas seguidas, a un ritmo y un nivel que los mellizos nunca soñaron. A los hermanos Clark les costó un gran trabajo adaptarse a las duras jornadas de trabajo que imperaban en aquel complejo, pero pronto llegaron a superar en tesón y dedicación a los técnicos nativos. El propio profesor Fritz Swarth, jefe germano en el proyecto, tuvo que llamarles la atención aquella noche, cuando llevaban más de dieciocho horas seguidas sentados frente a sendas consolas de control. El profesor Swarth hablaba con un casi cómico acento el inglés, a pesar de haber estado viviendo quince años en los Estados Unidos trabajando de profesor en una importante universidad del Medio Este.

– Chicos, ya es hora de que vayáis a dorrmirr un poco. Mañana poderr seguirr trrabajando. Dejarr que los chicos del turrno de noche tomen los puestos de suyos.

– Sí, profesor, ahora vamos. Espere que tome estas últimas lecturas.

El profesor Swarth se perdió por el vestidor quitándose ya la bata de laboratorio, mientras los jóvenes se quedaban mirando uno al otro. Ambos sabían que el sueño tendría que esperar, y que no pasarían menos de un par de horas antes que se levantaran de sus puestos frente a las consolas de control.

En ese momento sonó un pequeño bip en el control de grietas. El software había detectado que se abriría una grieta en un par de minutos ¡ menos de ochenta años en el pasado!. Los hermanos se miraron y sin mediar palabra ambos sonrieron. Era la oportunidad que llevaban esperando desde hacía dos largos años. Una grieta tan cercana en el tiempo no se tenía constancia que nunca se hubiera abierto, y pensaba aprovecharla. Michael se levantó aprisa y corrió los metros que lo separaban del proyector. Cogió, casi sin mirar, el primer objeto que tenía a mano y lo introdujo en la bandeja. No importaba lo que fuera. Solo querían algo sólido para ver su desplazamiento temporal y tomar constancia de las lecturas. Cuando se volvió a sentar en la frente a las consolas de control su hermano lo miró de forma extraña.

– Michael. ¿Qué vamos a mandar al pasado?

– No lo sé. ¿Acaso importa?. Solo vamos a tomar unas lecturas.

– Sí, ya lo sé. Pero dímelo de todos modos.

Michael Clark sonrió un poco, como solía hacer cuando dudaba, y se miró en los bolsillos.

– Una pequeña calculadora, creo. No se perderá gran cosa. Creo que es de esas baratas coreanas, de esas que cuestan menos de dos dólares.

Henry se quedó un momento en silencio, mirando los datos. Miró a su hermano entonces con ojos desorbitados, y casi parecía histérico cuando comenzó casi a gritar:

– Dios mío, Michael. Vamos a enviar una calculadora por el tiempo a Enero de 1943. Estamos en Alemania. Vamos a regalarle una calculadora al tercer Reich.

– Sí, eso parece. ¿Y que?. No creerás que los nazis van a desmontarla, copiarla y a invadir el mercado mundial con pequeñas calculadoras coreanas…

– Claro que no. No tenían conocimientos tan avanzados de nanocircuitos y transistores, como existen a millones cualquier calculadora común. Me refiero que estas enviando una calculadora a la época de la regla de cálculo, y antes de que siquiera existiera un ordenador tan grande como este complejo. Esto puede cambiar el pasado y el mundo. Dios, los nazis por aquel momento estaban trabajando en la bomba atómica….

Un zumbido inundó la sala. Ambos hermanos comprendieron que daba igual lo que ya pensaran, ya que la transmisión se había completado y al parecer con éxito. La pequeña calculadora había completado su pequeño viaje de ochenta años al pasado. E Inexplicablemente, no pensaron más en ello. Tranquilamente comenzaron a pasar en limpio los datos de la transmisión, como si nada hubiera ocurrido.

El profesor Swarth volvió a entrar en la sala de control, pero ya llevaba su habitual traje negro del partido, con su brazalete rojo. En su perfecto inglés, fruto de quince años de estancia en los Estados Unidos, volvió a reprender a los dos jóvenes:

-¿Todavía ahí sentados? Creo que os dije que os dierais prisa. No es bueno hacerles esperar, ya que tenía intención de presentaros esta noche a las autoridades. Ya sabeis que hoy es el aniversario de Gran Victoria tras la bomba atómica de Moscú, en la gran Guerra, y habrá muchos miles queriendo estrechar la mano del Canciller del Reich.

– Lo sentimos, profesor, nos hemos distraído con naderías. Si no le importa, deje que pasemos a limpio estos datos y estaremos encantados en acompañarle.


Indicios

31 diciembre 2008

Autor: Salvador García.

Extracto de las memorias de W. F. Farralon, Teniente Coronel del N.O.R.Am.S., centro de defensa estratégica USA:

“….Todos sabemos lo q pasó, todos conocemos la historia. Quizás yo, por encontrarme donde me encontraba, lo viví todo de primera mano y puedo decir más q cualquier otro. Puede q el campesino de la India o el granjero de Filiadelfia viviera todo de primera mano, q se enfrentaran cara a cara con la ¿amenaza? q atacó la tierra. Yo lo puedo contar desde el principio y tal como lo viví.

La cosa sucedio de una forma tan rápida q pocos tenemos aun constancia q entre el principio y el final solo pasaron 43 horas. Quizás fueron las peores 43 horas de mi vida, no lo sé. Ahora casi me da la risa de recordarlo.

Todo empezó cuando aquellos estraños surcos aparecieron casi misteriosamente en plantaciones y colinas de todo el planeta. No parecian tener una correlación ni forma definida, pero eran muy raros.. Eran dibujitos hechos por la mente y la mano de lo q parecia un subnormal profundo q recordara los teletavies pero no definiera la forma. Al principio pensamos lo evidente. Unos “!”$%%& de internet se habian puesto de acuerdo en 123 paises para dibujar pamplinas y acojonar a unos cuantos incredulos. Los noticiarios, para variar, no dejaron de comenzar a inquietar con imagenes de circulitos y rallitas en campos de nabos, mientras q aqui en el N.O.R.Am.S. no dejabamos de estrujarnos el coco. Además no podiamos sintonizar ni Cadena Dial con todas esas interferencias.

Y entonces pasó. Al principio en ciudad de México y despues en casi todas las ciudades y puntos fuertes del planeta, y siempre cerca de las señales de los campos, aparecieron miles de luces en el cielo. Extraterrestres, dijimos. Primero, todo fue un caos. Gritos, histeria. Entonces alguien comenzó a dar gritos y todo el mundo comenzó a asentarse y calmarse, allí en el N.O.R.Am.S. Tenemos un plan para eso (tenemos un plan para todo, desde ataques rusos, iranies, marcianos, de topos mutantes, gallinas con meningitis cascariforme o crecimiento descomunado por inyección genética de niños de parbulario) . El plan, en clave, se llama ” Avistamiento general de marcianos en nabes como arboles de navidad q no sabemos si vienen a invadirnos o pedirnos azucar” (AGMNANNSSVAIOPA). Se puso en marcha el plan rutinario para estos casos. 825 cazas de aerodromos de los estados unidos y bases en el extranjero se alistaron, se apuntaron todos los cañones a las naves, se cambiaron las coordenadas de tiro de 12.435 misiles nucleares tácticos y se dio alarma a los ejercitos de tierra, mar y aire, así como de las naciones títere…. digo..aliadas. Todo ello sin dejar de vigilar los mamoneos q teniamos en irak, Afganistan y Australia (ah, esas guerras de las q nadie se entera).

Y entonces empezó la invasión. La verdad es q fue un poco subrealista. Primero, vimos q durante el dia las naves se hacian invisibles, pero como por la noche brillaban como arboles de navidad, no fue mucho el problema en recordar donde estaban.

Despues, las ciudades y campos de 5498 ciudades se llenaron con marcianos aislados q amenazanan a los ciudadanos con un pincho y con echarles gas a los ojos, mientras corrian de allí por allá en pelotas. Al principio fue bastante acojonante. Mucho miedo y todas esas cosas. Pero cuando empezaron a tocar las narices fue cuando empezaron a llevarse gente para comer.

Despues lo esperado. La gente comenzó a reunirse en grupitos de cuatro o cinco mil y comenzaron a linchar a los marcianos, q tuvieron q ser defendidos por la policia. En Arkansas comenzaron a organizar cacerias de marcianos con cervezas y barbacoas. En rusia y etiopia descubrieron q eran comestibles, por lo q la muchedumbre hambrienta comenzó a ser ella la q perseguia a los bichos para comer, y no al contrario. En el sur de españa fueron detenidos por la guardia civil por inmigrante ilegales y les pusieron un chandal. Creo q siguen en un polideportivo, esperando un avion a nigeria.

Además, vimos algo curioso. No atacaban las ciudades donde estaba lloviendo en ese momento. Ni donde hacía mucho relente. Ni ciudades costeras. Ni donde tenian puesto los aspersores. Huian si los escupian. Odiaban las regaderas. Alguien entonces del N.O.R.Am.S. comentó “¡mira q si son alergicos al agua!”. Creo q el mes pasado le dieron el novel.

En fin, q tocaban mucho los cojones con todo ese verde y cambiando de color, pero por lo demás….

Finalmente, 8.656 cazas de todo el mundo se unieron para luchar en lo q se preveia un duro combate aereo q salvaria la humanidad. El presidente Bush, se subio a un avion y conzó a decir eso “hoy es nuestro dia de la independencia” mientrar roia un muslito de marciano y todo el mundo se cachondeaba de él. Todos habíamos visto Independence Day, y esperabamos rayos laser, escudos de fuerza, cazas galacticos y mala leche general.

Creo q escaparon 6 naves, cuando ya se nos habían acabado los misiles y derribabamos las naves a escupitajos (tambien eran alergicas al agua).

En fin, q el resultado de la invasión fue de 3.423 humanos muertos (un tercio victima de los marcianos, otro tercio de gilipollas q se suicidaron al grito de “llega el fin del mundo” y el resto ciudadanos de Arkansas victimas del fuego cruzado y de las cervezas) y 545.434.290 (aproxi) de marcianitos desjuaringados. No se sabe a ciencia cierta, porque esos dias llovió mucho.

Todavía hay algunos por algunos zoos, ya saben, por los niños. Se tiene sequitos y se les ha quitado el pincho, para q no den por culo.

5 meses más tarde, la nave de la Unión Mundial “Martires de Arkansas” despegaba de Cabo Kennedy hacia las estrellas. Era una copia del diseño de los marcianitos, pero se les había cambiado algunas cosas, como añadirle pantallas deflectoras de plasma, cambiarle la propulsión de carbón a nuclear y ponerle unos poquillos misiles de defensa. Ya no hacía falta remar. Además tenia el estereo, luces antinieblas y asientos de cuero. Una mejora, vamos.

Siguendo los mapas estelares de las naves marcianas, y a 15 veces la velocidad q habían tardado en ir a la tierra los marcianos, las 10.000 naves de la flota terrestre llegaban cinco años más tarde al planeta Chimpun, sede del gobierno de los marcianitos. Sin comunicación ninguna (total, no iban a entender….) medio millón de misiles nucleares caian sobre el planeta. Cinco minutos más tarede, el último marciano superviviente, el emperador Soichungo I (y ultimo) rendia el planeta desde el bunquer presidencial.

El planeta quedó arruinado, pero los 345 planetas de la federación mangala (nombre de los marcianitos ) se rendian. Siguieron los Crutis, Los Zorgs, los Miminianos y los Tontinitas. Media galaxia es ahora humana. Nos hemos fijado en la de al lado.

Una última cosa. Tendriais q haber visto la cara de las 6 naves q pudieron huir del planeta Tierra cuando ayer tarde llegaron a “casa” y se encontraron un McDonalds. Todavía estan corriendo.

Por cierto, q tenian razón los Etiopes y los rusos. Los marcianos estan delisiosos. Lastima q estofados se estropee la carne. Ahora estan en el menu del McDonnalds entre el McRoyal y el Mcnuggles.”

Nota: Publicado originalmente en Diciembre de 2002.


Pesadilla por indigestion de garbanzos

31 diciembre 2008

Autor: El Gran Batracio Verde.

Lo que sigue es una ida de olla brutal, asi que por favor, que nadie se lo tome en serio porque no trato de ridiculizar a nadie ni nada de eso. Es que me ha salido de dentro (tambien el lenguaje soez). Lo siento.


Toc, toc -¿Quien es?
-Señor alcalde, he visto el cartel de la puerta de la posada pidiendo aventureros para limpiar la Cueva de las Ladillas de Combate y me presento voluntario. Soy un mago.
-Ya me doy cuenta, no hay mas que verte. ¿Pero tu te has mirado bien, piltrafilla? ¿Que armadura tienes? No me contestes. Con Destreza, armadura del mago y escudo 23, ¿verdad?
-¿A que impresiona?
-A ver si te crees que solo va a haber un combate o que las ladillas te van a dar una oportunidad para lanzarte los hechizos. ¿Y que vas a hacer cuando pase la duracion del armadura, listo? ¿Ponerte a hacer defensa total rodando por el suelo?¿Disparar con tu ballestita?
-Hombre, ya improvisare algo. Ademas, puedo hacer pergaminos y tener muchos mas conjuros.
-Ya se encargara el master de mojarlos. Ademas, solo sabes usar un palo de mierda y con tu fuerza ocho no vas a ser mas que un estorbo. ¿Sabes trepar?
-No.
-Pues ya te estas largando antes de que te saque una pared y te partas el cuello al tratar de escalarla
-¿Quien es ahora?
-Soy un hechicero
-Otro que tal baila. A ver, pringao, ¿no has escuchado lo que le he dicho al otro?
-Si, pero se usar mas armas, y puedo lanzar mas conjuros.
-Mas conjuros, mas conjuros… Seguro que uno es el dormir, ¿a que si?
-Pues si, es un buen hechizo.
-¡Una mierda es bueno!¿No sabes que ahora tiene tirada de salvacion? ¿O que no afecta a las sabandijas?¿Que vas a hacer cuando una ladilla de combate quiera comerte, eh?¿Ponerte detras del guerrero? Eso ya esta muy visto, hombre, las ladillas se las saben todas. Ademas, me importa un huevo que sepas usar mas armas. ¿Te vas a poner a luchar con 5 o 6 puntos de vida? No me hagas reir, so desgraciado, y largate. Ni tu ni el otro le vais a estropear la diversion a los demas con vuestras mamarracheces. ¡Y no volvais sin un par de niveles de guerrero!
-Si ademas cojo un nivel de mago, ¿Puedo combinar las magias?
-Primero pintame un cuadro al estilo libre, y otro al academico.
-A ver, pase. ¿Y tu quien eres?
-Soy un barrbarro.
-[tono de retintin] Ah, el barbaro ¿Y tu que sabes hacer, hijo?
-Pues tenerr un monton de puntos de vida, lucharr bien y tenerr rabia que no veas.
-¿Y que es eso que llevas puesto?
-Serr cuerro tachonado, solo un -1 de penalizacion porr arrmadurra.
-Ya, y un +3 a la CA. ¿Sabes lo que vas a durar ahi abajo sin una buena armadura, hijo?
-¿Lo bastante como parra alcanzarr nivel 2?
-Una mierda vas a alcanzar tu nivel 2 con armadura 15 (contando destreza razonable) que te baja a 13 con la rabia. Hasta un orco tuerto te daria dos de cada tres veces. Y luego seguro que cargas al combate (solo una vez al dia, claro, estos mamarrachos se creen que solo hay un combate al dia) echando espumarajos y gritando aullidos de guerra. ¿Tu jugador lee tebeos de Conan?
-Si
-Ahi lo tienes. El resto del grupo tratando de no hacer ruido ¡y viene este y avisa a todo el dungeon! Solo porque el idiota del jugador quiere “jugar su personaje” ya le chafa la diversion al resto del grupo. ¡DIOS, COMO LOS ODIO!¡SIEMPRE LOS JODIDOS PROTAS! ¡Me cago diez veces en la Angustia Interna, coño! Ya veras que cuando consiga un hacha matadragones se queda con el hacha del abuelo y tira la buena. Anda y sal de aqui antes de que entre en rabia yo tambien.
-Que entre el que sea. ¿Quien eres tu, monada?
-Soy un bardo.
-El bardo, el bardo. ¿Tu sabes hacer algo bien?
-Se hacer muchas cosas.
-¿Pero sabes hacer algo REALMENTE bien?¿Mejor que otro?
-Pues a tanto no llego, pero puedo llenar diversos huecos que queden flojos en el grupo y…
-Mira, no voy a perder el tiempo discutiendo contigo. Solo voy a decirte una cosa; la Cueva de las Ladillas es un sitio oscuro, siniestro, lleno de mierda hasta los sobacos, y los monstruos, que no son simples sacos de px y tesoro, no tienen sentido musical. ¿Crees que es el mejor sitio para ponerse a cantar?
-Pero eso da animos, y bonificadores, y…
-Vete al peo, imbecil. Ademas, ¿Cuantas veces puedes hacerlo al dia?
-Pues… una.
-Largate antes de que te de una patada en el culo, anda. Espera, una cosa, los bardos son los unicos que tienen Idiomas como habilidad clasea, ¿verdad?
-Si.
-¡JODO!¡TU LO QUE ERES UN JODIDO FILOLOGO, CABRON!¿Cuantas maratones puedes correr seguidas?
-¿Para que quiero correr maratones en una cueva? -Siempre hay que contar con los imponderables.
-Paseee.
-Hola, soy un clerigo.
-Hombre, este por lo menos lleva una armadura decente. ¿Sabes luchar?
-Soy razonablemente bueno.
-A mi no me lo parece. Ahora mismo tienes el mismo ataque base que un mago y solo sabes usar armas simples.
-La maza, la maza de armas y esas cosas no estan mal.
-¿Pero que pasa si os hacen una carga de caballeria?¿Sabes manejar una pica?¿A que no, verdad? Claro “para eso esta el guerrero” Pues a mi no me la dais, hijos de puta, ya esta bien. Ademas, ¿Que has hecho con tus pateticos puntos de habilidad?
-Comprar saber: religion, concentracion, curacion, y conocimiento de conjuros.
-¡Ahi lo tienes! ¡Estas SOBREESPECIALIZADO! A ver, ¿Que haces tu si te quitan el foco divino, te ponen en pelotas, te atan con cadenas de pies y manos y te encierran en una mazmorra?
-Pues lo mismo que los otros: joderme.
-Ahi lo tienes. ¿No seria mejor tener Escapismo, Abrir cerraduras, un par de niveles de Monje para poder dejar fuera de combate al carcelero, competencia con armas marciales para poder manejar su hacha, Moverse en Silencio y Esconderse para salir de la carcel sin que te vean y Supervivencia para vivir del bosque mientras encuentras la civilizacion (para lo cual no vendria mal Intuir Direccion)? Tambien te haran falta Nadar para cruzar los rios y Trepar para sobrepasar los riscos. Y tienes que tener Supervivencia bien alta, ¿eh?¡Que estas selvas son como las de Viet-Nam!
-Tio, pides mas que el dia del domund.
-Mira chaval, aqui las aventuras son realistas, asi que no me jodas, que ademas el que paga soy yo. Ya te quiero ver fuera de aqui.
-¿Si consigo un par de niveles de monje, explorador y picaro puedo volver?
-Eso seria munchkinismo.
-El siguienteeee.
-Creo que me esperaba. Soy un guerrero.
-Hombre, un guerrero. ¿Porque deberia contratarte?
-Porque se luchar bien, tengo bastantes puntos de vida y puedo llevar armadura pesada.
-Lo de “luchar bien” lo dejamos para luego. Primero: Eso de la armadura es una mierda.
-¿Porque?
-No me toques las pelotas. ¿Como vas a trepar o a nadar con esa chatarra en lo alto?
-Si hace falta me la quito y ya esta.
-¿Y si te persigue una tribu de minotauros liches montados en Noctorugas? ¿Te vas a entretener en quitartela, listo? Ademas, no creo que al resto del grupo le guste esperar mientras tardas minutos y minutos en quitarte y ponerte la armadura ¡Que les chafas la diversion, hombre!
-Bueno, pero por lo menos lucho bien.
-Una mierda pa ti. ¿Que te hace luchar tan bien?
-Puessss… tengo una dote extra, estoy muy bien dotado.
-Pues vaya. Si te hubieras hecho explorador tenias tres por toda la cara. ¡A ver quien lucha mejor ahora, mierdecilla! Vete antes de que pierda la paciencia contigo.
-A ver, nombre.
-Paladin, para servirle.
-Huy, el paladin, que miedo. Con su codigo de honor y sus neuras. Te daba de bofetadas por causar la muerte del grupo, desgraciado.
-¿Yo?¿Pero que he hecho?
-No dejar que torturen y maten a los prisioneros, claro. Luego se escapan y dan la alarma.
-¡Pero no he hecho nada de eso!
-Pero lo estabas pensando.
-Bueno, procurare mirar hacia otro lado cuando cojamos prisioneros.
-¿Y tienes algo que compense eso?
-Puedo imponer las manos.
-Ya, y curar 3 puntos de vida. No me cuentes mas chistes que me rompo.
-Y se detectar el mal. Y lo hago todas las veces que quiera.
-Me importa un cojon. Las ladillas son neutrales.
-Se manejar las armas y llevar armaduras pesadas.
-Lo de las armaduras mejor lo dejamos. ¿Tu te imaginas en una cueva con armadura pesada?¿Le has sugerido alguna vez a un espeleologo que se coloque veinte kilos de metal en lo alto para atravesar un sifon inundado? Te partia la cara, lo mismo que estoy a punto de hacer yo. Y lo de las armas me la trae floja. Hay gente que lucha mejor que tu, asi que no sirves.
-¿Y los demas poderes no compensan?
-Anda ya. A ver, ¿las ladillas que armas usan?
-¿Armas naturales?
-Correcto. Asi que si ves una tienes que seguir tu codigo de honor, tirar la espada y luchar a mordiscos. Si no lo haces te quito los poderes, por gilipollas. Ahora dime si mereces la pena en el grupo, sonrisa profiden, que deberias ser una clase prestigio.
-Se presenta el monje para lo que guste mandar.
-A ti te echaba por munchkin nada mas verte. ¿Tu te crees que esta bien tener un poder nuevo por nivel?
-Yo creo que esta compensado.
-Mira, mamon, estara compensado a nivel alto, porque lo que es a nivel uno estas a la altura de la mierda de perro. Cualquier guerrero te parte por la mitad antes de que puedas decir esta boca es mia.
-No sera para tanto.
-¿Que no? Hombre, lo mismo estas acostumbrado a tirar caracteristicas con 6D6 y quitar el menor. Porque necesitas una buena Sabiduria, Destreza, Fuerza, Constitucion y una Inteligencia decente solo para aproximarte ligeramente a lo que puede hacer un guerrero o un picaro. Asi que ya me buscare un guerrero o un picaro, gracias.
-Pero a niveles altos la cosa mejora con las habilidades especiales.
-A niveles altos me cojo un mago, no te jode.
-¿Y tu quien coño eres? quitate la mugre de la cara, cojones, que no estamos en un dungeon.
-Soy un explorador.
-Hombre, el explorador. ¿Sabes por donde me paso yo a los exploradores?
-¿Que?¿Pero que tengo de malo?
-No puedes llevar armaduras pesadas, lo cual te hace un guerrero pesimo. Y tus habilidades no valen un duro dentro de un dungeon. ¿De que esta hecho el suelo de un dungeon, idiota?
-De roca.
-Ahi lo tienes. Trata de rastrear con una dificultad de 20 para arriba si tienes huevos, maricon.
-¿Que me dice de la lucha con dos armas?
-Que me tocas las pelotas con las dos armas. Ahora mismo me hago un guerrero de nivel 9 con un arma a dos manos y hacemos un combate en el IRC, a ver quien gana. ¿Que me dices ahora, capullin? Mira, el explorador esta bien para cogerse un nivel multiclase, pero en realidad nos das pena.
-Soy un druida. Y este es mi compañero lobo.
-¿El chucho sabe trepar?
-No
-Descartado.
-(Si lo se le echo la amistad animal a un mono)
-¿Que mas sabes hacer aparte de la zoofilia?
-Puedo lanzar conjuros
-Ya veo. Sin dominios. Sin curaciones espontaneas. Como curandero eres un fracaso. Y por dios, no me mencioneis mas los conjuros, que a nivel 1 son una mierda, por favor. ¿Porque llevas esa porqueria de armadura?
-Me obligan mis votos.
-Ya veo. Eres un prota, pero obligatorio. ¿Y donde vas con esa cimitarra? Ah, los votos esos, ya veo. En vez de llevar un arma decente, llevas una que hace una mierda de 1d6.
-Pero el critico es bueno.
-El critico se la suda a la mitad de los monstruos. ¿Quieres tardar sesis rounds en cargarte un esqueleto, imbecil? Ademas, tampoco es tan bueno el critico. Deberias poder llevar un pico a dos manos, que hace de media 0.001 puntos de daño mas.
-No me parece para tanto una milesima mas de daño mas o menos.
-Claro, porque tu eres un jugador insolidario al que no le importa la eficacia y que sacrificaria a sus compañeros por no llevar el arma adecuada. ¿Y si el dragon se queda exactamente con 0.001 puntos de vida? Son ganas de mandar a la mierda la partida que el master se ha currado con tanto cariño. ¡Largo de aqui!
-Solo quedo yo, soy el picaro
-Huuuuuy, el picaro. Ven aqui, chiquitin, y sientate en mis rodillas. ¿Que quieres saber?¿Te cuento de donde vienen los niños?
-No, yo quiero entrar en la cueva de las ladillas de combate.
-¡Pero eso es para gente mayor, con habilidades utiles!
-Pero yo tengo cantidad de habilidades. Esconderse, moverse en silencio, desarmar mecanismo, abrir cerraduras…
-Vamos por orden. Esconderse no vale para nada, lo primero porque la mitad de los monstruos tienen olfato, ver a ciegas o tremorsense. Segundo que el master no te va a dejar esconderte. Moverse en silencio es inutil con un guerrero al lado con armadura pesada. Y no puedes explorar adelantado, porque seria dividir el grupo, y dividir el grupo es de protas y da mas trabajo al master. Dime los mecanismos o las cerraduras que vas a desarmar en una cueva de ladillas. Y ademas, el master es muy bueno y pone las cosas lo bastante dificiles para que tus habilidades no sirvan de nada y os tengais que comer el tarro. Tomando veinte, ¿Que cerradura puedes abrir?
-Dificultad 27.
-Pues te las pone de dif 29, por si acaso al listo del clerigo se le ocurre lanzar Guia. Ademas, ¡Estas sobreespecializado! Dime que harias si todo el mundo a tu alrededor esta moribundo. Pues nada, porque no tienes curacion. Deberias gastarte puntos ademas en Manejar Animales, Alquimia y Saber:Nobleza, por ejemplo, para diversificar tus opciones.
-¿Y las piruetas?
-No, son muy bestias. Ahora la dificultad es de 78, y no quita los ataques de oportunidad, sino que les da un -2 ¡No querras que una habilidad de mierda sea mejor que la dote de Movilidad!
-Ah, pero no me negara que los ataques furtivos son buenos.
-Son una basura. Solo valen contra oponentes a los que puedas hacerles golpes criticos, y si no, ya se encarga el master de colocar armaduras con Fortificacion. ¡Y no querras entrar en combate con dos puntos de vida mas que un mago y con esa ridicula armadura de cuero!
-Bueno, me voy, me ha convencido.
-¿Queda alguien mas?
-Habia un psionico, pero ya lo echaron los demas por torpe e inutil.
-Joder, con lo que me habria reido. Vamos a repartir: 100 pos para ti, 100 pos para mi, 100 para ti, 100 para… que bien pagan las ladillas, coño.

Nota: Publicado en Noviembre de 2001.